“Esto es otro planeta”, pensó Natalia López cuando llegó por primera vez a la Antártida con apenas 12 años, una experiencia que marcó su vida y hoy revive en su libro Una casa en el fin del mundo.
Habló en Radio Buenos Aires AM 1350 y contó cómo fue crecer durante un año en la Base Esperanza junto a su familia. La decisión no fue propia: su padre, dedicado a la logística antártica, pidió trasladarse con su familia tras haber pasado un año solo en otra base. Para Natalia, lejos de ser un sacrificio, fue una aventura soñada. “Quería ver hielo, pingüinos, subirme a un rompehielos”, recordó sobre esa mirada infantil que transformó la mudanza en una experiencia única.
Ya instalada, la realidad superó cualquier expectativa. Sin tecnología, con comunicaciones limitadas y un entorno extremo, la vida cotidiana implicaba adaptarse a condiciones muy distintas a las del continente. Allí, entre juegos, escuela y vínculos con otros chicos, empezó a escribir un diario personal que décadas después sería el germen de su libro. “Era la protagonista de mi propia historia”, explicó.
Con el paso del tiempo, Natalia volvió a la Antártida como adulta y trabajó en distintos proyectos, lo que le permitió contrastar esa mirada idealizada de la infancia con una más realista. Esa dualidad es la base de su obra: una Antártida poco contada, desde la perspectiva de una niña que creció en un entorno hostil pero fascinante.
Además, destacó el aprendizaje que deja una experiencia así: vivir con lo esencial. “Ahí te das cuenta de lo finitos que somos y que podés vivir con muy poco”, aseguró. En un lugar donde el clima define todo y no hay acceso inmediato a recursos, la adaptación no es una opción, sino una necesidad.
Su historia también tiene episodios extremos, como cuando quedó varada más de dos meses en una base por cuestiones climáticas y operativas, en una situación que puso a prueba la paciencia y la convivencia en condiciones límite.
Hoy, esa vivencia se transforma en relato. Una casa en el fin del mundo propone descubrir la Antártida desde una mirada diferente: íntima, cotidiana y atravesada por la emoción de una experiencia que deja huella para toda la vida.
Para más entrevistas, historias y contenidos exclusivos, ingresá al sitio de Radio Buenos Aires AM 1350 y seguí conectado con la actualidad.
Habló en Radio Buenos Aires AM 1350 y contó cómo fue crecer durante un año en la Base Esperanza junto a su familia. La decisión no fue propia: su padre, dedicado a la logística antártica, pidió trasladarse con su familia tras haber pasado un año solo en otra base. Para Natalia, lejos de ser un sacrificio, fue una aventura soñada. “Quería ver hielo, pingüinos, subirme a un rompehielos”, recordó sobre esa mirada infantil que transformó la mudanza en una experiencia única.
Ya instalada, la realidad superó cualquier expectativa. Sin tecnología, con comunicaciones limitadas y un entorno extremo, la vida cotidiana implicaba adaptarse a condiciones muy distintas a las del continente. Allí, entre juegos, escuela y vínculos con otros chicos, empezó a escribir un diario personal que décadas después sería el germen de su libro. “Era la protagonista de mi propia historia”, explicó.
Con el paso del tiempo, Natalia volvió a la Antártida como adulta y trabajó en distintos proyectos, lo que le permitió contrastar esa mirada idealizada de la infancia con una más realista. Esa dualidad es la base de su obra: una Antártida poco contada, desde la perspectiva de una niña que creció en un entorno hostil pero fascinante.
Además, destacó el aprendizaje que deja una experiencia así: vivir con lo esencial. “Ahí te das cuenta de lo finitos que somos y que podés vivir con muy poco”, aseguró. En un lugar donde el clima define todo y no hay acceso inmediato a recursos, la adaptación no es una opción, sino una necesidad.
Su historia también tiene episodios extremos, como cuando quedó varada más de dos meses en una base por cuestiones climáticas y operativas, en una situación que puso a prueba la paciencia y la convivencia en condiciones límite.
Hoy, esa vivencia se transforma en relato. Una casa en el fin del mundo propone descubrir la Antártida desde una mirada diferente: íntima, cotidiana y atravesada por la emoción de una experiencia que deja huella para toda la vida.
Para más entrevistas, historias y contenidos exclusivos, ingresá al sitio de Radio Buenos Aires AM 1350 y seguí conectado con la actualidad.
NOTICIAS RELACIONADAS
-
Buenas Tardes Buenos AiresVivir en la Antártida: la historia de Natalia López, de una infancia entre hielos a un libro único -
By PassTomás Berthet creó una app de citas e interacción inclusiva -
Menú EspecialDía Mundial del Chop Suey: Ana Kuo Revela el Origen Secreto y la Receta Real para Hacerlo en Casa -
Buenos días Buenos AiresPor qué Crecen los Divorcios a los 60 Años y Cómo Impacta en la Familia | Entrevista con Marcela Peña